Muchos padres cuando vienen a consulta nos comentan: «me han dicho que hay que trabajarle las funciones ejecutivas». De igual manera, cuando hablamos entre compañeros, muchos hablan de las funciones ejecutivas (FFEE) como si esta entidad fuera un todo que pudiera explicar una gran cantidad de dificultades. Sin embargo, dicho término es lo suficientemente complejo y amplio como para que cuando alguien lo nombre, la otra persona diga «¿a qué te refieres exactamente?»
Una breve introducción
Muriel Lezak, recientemente fallecida, señaló en su artículo «The Problem of Assessing Executive Functions» que «las funciones ejecutivas comprenden las capacidades mentales necesarias para formular objetivos, planificar cómo alcanzarlos y llevar a cabo los planes con eficacia«. Posteriormente, otros autores han tratado de definirlas sin llegar a un consenso claro. Javier Tirapu presentó un artículo recogiendo varias de ellas y las definió como la “capacidad de hallar soluciones para un problema novedoso, llevando a cabo predicciones de las consecuencias a las que nos puede llevar cada una de las soluciones imaginadas.”
Un punto clave de las FFEE es su complejidad debido a la falta de consenso sobre qué son, qué engloban y el uso indiscriminado como término paraguas para recoger multitud de funciones cognitivas.
De igual forma, no solo las definiciones han sido ampliamente discutidas; siendo el propio término FFEE ampliamente criticado por Pablo Duque debido a su imprecisión y falta de utilidad para el diagnóstico y tratamiento. Por ello, este autor diferencia entre:
- Resolutivo: lo que hace la persona en su «mente» a la hora de resolver un problema.
- Ejecutivo: el comportamiento realizado una vez ha solucionado previamente el problema en su mente.
La novedad como núcleo de las FFEE (funciones ejecutivas)
Pese a esta heterogeneidad, la mayoría de las definiciones han incidido en la novedad como componente fundamental de las FFEE y la necesidad de establecer una distinción entre novedad y situación rutinaria. Koziol señaló que esta diferenciación entre rutina y novedad es muy importante y las vinculó a dos tipos de procesamientos durante el comportamiento: procesamiento basado en el estímulo y el control de orden superior.
- El primero de ellos lo definió como aquellas conductas que una persona realiza de forma rutinaria, donde el estímulo (externo o interno) desencadena la respuesta apropiada, siendo adaptativa. Podría decirse que es la conducta que todos tenemos en ambientes predecibles y familiares.
- Sin embargo, en situaciones ambiguas o no familiares, esta forma de actuar podría no funcionar y ser desadaptativa, dando lugar al control de orden superior para poner en marcha todos los mecanismos para solucionar el problema.
Lóbulo frontal y FFEE (funciones ejecutivas)
Goldberg, en su magnífico libro «El cerebro ejecutivo», utilizó la metáfora del «director de orquesta» para referirse a la importancia que tiene el lóbulo frontal para la coordinación y la organización de la información. Otros manuales de referencia (Rains, 2004; Cassanova, 2007; Heilman y Valenstein, 2012) las señalan como funciones vinculadas a la regulación del orden superior del comportamiento y su relación directa con los lóbulos frontales.
Sin embargo, Koziol criticó que la mayoría de los clínicos siguen un modelo cortico-céntrico (considerando a la corteza como el centro de control de orden superior, sobre todo al lóbulo frontal), relegando el papel de otras estructuras (como los ganglios basales y el cerebelo). Este mismo autor deja claro a lo largo de su libro que los daños a nivel subcortical pueden dar una sintomatología similar a la del córtex ya que «la corteza, los ganglios de la base y el cerebelo son tres sistemas cerebrales que funcionan en paralelo. Cada región contribuye de manera única al comportamiento, ya sea motor, cognitivo o afectivo».
¿Qué engloban entonces las FFEE (funciones ejecutivas)?
De nuevo, tenemos tantas opciones como autores, complicando enormemente lo señalado en el primer párrafo cuando un padre o profesional habla de que las funciones ejecutivas “están mal”: ¿a qué se están refiriendo? De esta forma, y por poner varios ejemplos, tenemos:
- Rains (2004): planeación y organización de conductas dirigidas a metas, integración temporal del comportamiento, atención selectiva y atención excluyente.
- Cassanova (2007): previsión del futuro, imaginar acciones alternativas, valorar las posibilidades de éxito, concentrarse, planificar y ordenar las acciones, valorar si las acciones son factibles, replantearse la situación o cambiar la actitud.
- Heilman y Valenstein (2012): control del impulso, toma de decisiones, cambio de respuesta en relación con las contingencias, planificación y secuenciación y aplicación estratégica.
Este conjunto de funciones cognitivas podría ser aún más extenso si añadiésemos otros artículos como el de Verdejo y Bechara (2010), Tirapu y cols. (2017) o el de la propia Lezak, que no pondremos para no alargar innecesariamente el escrito.
La importancia del análisis observacional
Lezak señaló que el punto clave a la hora de evaluar las FFEE era la forma en que una persona hace algo y que los clínicos pusiéramos el foco de atención en responder a determinadas preguntas:
- ¿en qué forma el paciente mantiene un ritmo de ejecución?,
- ¿con qué consistencia o eficacia la persona es capaz de autocorregirse?,
- ¿es capaz de cambiar su comportamiento en relación con las exigencias de la tarea?,
- ¿inicia o detiene las actividades por sí mismo?,
- etc.
Esta autora hizo especial mención a lo difícil que resulta observar algunas de las FFEE más importantes como el inicio de una actividad compleja dirigida a un objetivo, la planificación de dicha actividad o la realización de los propios planes.
El principal problema de una adecuada exploración de las FFEE está en saber que cuando observamos el comportamiento de una persona, vemos un todo (lo que se llama global), la conclusión final, y no un plan, una flexibilidad o una previsión de forma aislada. Esto hace que plantear una adecuada evaluación, saber establecer comparativas de tareas y realizar las preguntas adecuadas en los momentos precisos sea fundamental para poder desgranar la actividad en curso y poder saber discernir entre los diferentes procesos involucrados en la resolución del problema.
Conclusiones
El concepto FFEE es ampliamente utilizado con objetivos diagnósticos y terapéuticos. Sin embargo, como hemos visto, en la actualidad hay críticas debido a la imprecisión del término, múltiples definiciones, heterogeneidad de las funciones implicadas y estructuras topográficas omitidas que han mostrado su importancia. De igual manera, un análisis sobre la conducta de la persona es clave debido no solamente a determinar qué funciones pueden estar deficitarias o alteradas. Sumado a todo esto hay que añadir la importancia del contexto, que muchas veces es obviado existiendo un análisis únicamente centrado en la persona.
Desde Neuroex tenemos una amplia experiencia en evaluar síndromes asociados a cuadros disejecutivos. Igualmente, entendemos que todo lo anterior puede resultar enormemente complejo, por ello, queremos que, en caso de cualquier duda sobre un familiar o concepto, estaremos encantado de ayudarles.
