Descubre cómo la rigidez cognitiva y conductual afecta a niños y adultos. Aprende sobre la flexibilidad cognitiva, sus beneficios para la salud y estrategias para mejorarla en esta guía completa.


Introducción

Muchos papás y familiares nos llaman a consulta refiriéndonos problemas conductuales asociados a rigidez debido a una baja tolerancia a los cambios de niños o adultos. Pese a que el término rigidez es amplio, pudiendo abarcar diferentes síndromes, trastornos y enfermedades tanto en población pediátrica como adulta, en este caso vamos a realizar una conceptualización general para posteriormente realizar otras publicaciones donde desgranaremos este concepto en el autismo, trastornos de la comunicación social, TDAH, accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos o síndromes de demencia.


Definición de Flexibilidad y Rigidez

La RAE define la flexibilidad como “cualidad de ser flexible” cuyos sinónimos son “tolerancia, acomodación y maleabilidad” mientras que la rigidez es señalada como “cualidad de ser rígido” siendo sus sinónimos “estricto, firme, duro, inflexible, severo y austero”.


Flexibilidad Cognitiva y Conductual

Una definición más “técnica” puede ser entender la flexibilidad como la capacidad de adaptar eficazmente las estrategias cognitivas y conductuales de una persona en respuesta a las exigencias cambiantes de la tarea o del entorno (Howlett y cols., 2021). Este punto es importante ya que nos hace una doble matización hacia dos componentes (Uddin y cols., 2021):

  • Flexibilidad cognitiva: capacidad mental de cambiar entre dos conceptos diferentes en función del contexto de una situación.
  • Flexibilidad conductual: cambio adaptativo del comportamiento en respuesta a las contingencias cambiantes del entorno.

Importancia de Diferenciar Flexibilidad Cognitiva y Conductual

Ambos conceptos están ampliamente relacionados, de hecho, durante las pruebas de evaluación o de tarea en sesiones de intervención, la flexibilidad cognitiva requiere de resultados conductuales, ya que el comportamiento es la única forma que tenemos de inferir sobre los procesos cognitivos. Sin embargo, resulta fundamental saber distinguir entre ambas para un correcto abordaje terapéutico y asesoramiento a los familiares.


Funciones Ejecutivas y Flexibilidad Cognitiva-Conductual

La flexibilidad cognitiva-conductual se engloba dentro de las denominadas funciones ejecutivas (FFEE), un constructo ampliamente heterogéneo y con multitud de modelos. Miyake y cols. (2000) propusieron un modelo de las FFEE basado en tres componentes:

  • Cambio (“shifting”) entre conjuntos de informaciones existentes en la memoria de trabajo o tareas.
  • Actualización (“updating”) y monitorización de las representaciones mentales.
  • Inhibición (“inhibition”) de las respuestas dominantes o prepotentes.

Implicaciones de la Inflexibilidad Cognitiva o Conductual

La inflexibilidad cognitiva o conductual tradicionalmente se ha vinculado a dificultades para implementar el cambio entre los diferentes conjuntos de informaciones, observándose una tendencia hacia la repetición (e incluso perseveración) de un esquema mental o patrón conductual no adaptativo al contexto actual.

Por ello, otros autores como Dajani y Uddin (2015) hablaron de la necesidad de tener presente 4 funciones cognitivas que podrían estar influyendo en la inflexibilidad:

Flexibilidad cognitiva

¿De qué depende?

Un patrón inflexible también depende de otras funciones y procesos cognitivos: ¿y si no comprende bien lo que se le está diciendo? ¿si no es capaz de generar opciones durante la tarea? ¿y si lo que ocurre es que está enfadado y no quiere simplemente cambiar?, y si lo complicamos más aún y lo que ocurre es que los refuerzos obtenidos han estado vinculados a la limitación de opciones debido a las dificultades conductuales cuando se le proponía el cambio. 

Como vemos, tanto la propia predisposición como el manejo familiar y contextual (por ejemplo, colegio) tienen mucho que decir, de ahí la necesidad de no caer en análisis superficiales y vagos.

Implicaciones sobre la Salud respecto a la flexibilidad cognitiva

La flexibilidad cognitiva tiene enormes beneficios en múltiples ámbitos de la vida como pueden ser el rendimiento académico (Titz y Karbach, 2014), el bienestar y resiliencia (Diamond y Lee, 2011), resiliencia al estrés (Genet y Siemer, 2011), mejora de la calidad de vida (Davis et al., 2010) y la atención hacia uno mismo (Moore y Malinowski, 2009). Por el contrario, la inflexibilidad cognitiva se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar trastornos depresivos y de ansiedad (Davis y Nolen-Hoeksema, 2000; Chamberlain et al., 2021), además de como ya hemos dicho en los párrafos iniciales, estar vinculado a diferentes trastornos y enfermedades asociados a estilos rígidos de toma de decisiones como la esquizofrenia y el TEA (Tarasi et al., 2023).


Trastornos Neurológicos Vinculados a la Inflexibilidad Cognitiva

Pese a que como hemos dicho anteriormente, cada uno de estos trastornos serán vistos en sus apartados correspondientes, os dejamos algunos ejemplos (Uddin y cols., 2021):

flexibilidad cognitiva


Compromiso de Neuroex con la flexibilidad cognitiva

En Neuroex mostramos una actitud hacia la formación constante. Una adecuada evaluación de neuropsicología y de neurologopedia resulta clave. De esta forma, procuramos mostrar a familiares de personas con alguna dificultad la importancia de un buen análisis para un correcto abordaje.

Lógicamente, esto no significa que sea fácil, ya que muchos de los cambios requieren ciertas modificaciones en las dinámicas conductuales, por ello, escribiremos sobre la importancia de asentar unas premisas claras desde el inicio como parte de un correcto trabajo ya que tanto los trastornos del neurodesarrollo como otras enfermedades neurológicas NO desaparecen y las dificultades estarán presentes de una forma u otra, por lo que es necesario una adecuada confianza en plan terapéutico.




Bibliografía

Howlett, C. A., Wewege, M. A., Berryman, C., Oldach, A., Jennings, E., Moore, E., Karran, E. L., Szeto, K., Pronk, L., Miles, S., y Moseley, G. L. (2021). Same room – different windows? A systematic review and meta-analysis of the relationship between self-report and neuropsychological tests of cognitive flexibility in healthy adults. Clinical psychology review, 88, 102061. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2021.102061
Uddin L. Q. (2021). Cognitive and behavioural flexibility: neural mechanisms and clinical considerations. Nature reviews. Neuroscience, 22(3), 167–179. https://doi.org/10.1038/s41583-021-00428-w
Miyake, A., Friedman, N. P., Emerson, M. J., Witzki, A. H., Howerter, A., y Wager, T. D. (2000). The unity and diversity of executive functions and their contributions to complex «Frontal Lobe» tasks: a latent variable analysis. Cognitive psychology, 41(1), 49–100. https://doi.org/10.1006/cogp.1999.0734
Dajani, D. R., y Uddin, L. Q. (2015). Demystifying cognitive flexibility: Implications for clinical and developmental neuroscience. Trends in neurosciences, 38(9), 571–578. https://doi.org/10.1016/j.tins.2015.07.003
Titz, C., y Karbach, J. (2014). Working memory and executive functions: effects of training on academic achievement. Psychological research, 78(6), 852–868. https://doi.org/10.1007/s00426-013-0537-1
Diamond, A., y Lee, K. (2011). Interventions shown to aid executive function development in children 4 to 12 years old. Science (New York, N.Y.), 333(6045), 959–964. https://doi.org/10.1126/science.1204529
Genet, J. J., y Siemer, M. (2011). Flexible control in processing affective and non-affective material predicts individual differences in trait resilience. Cognition & emotion, 25(2), 380–388. https://doi.org/10.1080/02699931.2010.491647
Davis, J. C., Marra, C. A., Najafzadeh, M., y Liu-Ambrose, T. (2010). The independent contribution of executive functions to health related quality of life in older women. BMC geriatrics, 10, 16. https://doi.org/10.1186/1471-2318-10-16
Moore, A., y Malinowski, P. (2009). Meditation, mindfulness and cognitive flexibility. Consciousness and cognition, 18(1), 176–186. https://doi.org/10.1016/j.concog.2008.12.008
Davis, R.N. y Nolen-Hoeksema, S. (2000). Cognitive Inflexibility Among Ruminators and Nonruminators. Cognitive Therapy and Research 24, 699–711. https://doi.org/10.1023/A:1005591412406
Salehinejad, M. A., Ghanavati, E., Rashid, M. H. A., & Nitsche, M. A. (2021). Hot and cold executive functions in the brain: A prefrontal-cingular network. Brain and neuroscience advances, 5, 23982128211007769. https://doi.org/10.1177/23982128211007769
Tarasi, L., Martelli, M. E., Bortoletto, M., di Pellegrino, G., & Romei, V. (2023). Neural Signatures of Predictive Strategies Track Individuals Along the Autism-Schizophrenia Continuum. Schizophrenia bulletin, 49(5), 1294–1304. https://doi.org/10.1093/schbul/sbad105
Autor: Julio González Gil