Descubre las diferencias de género en el diagnóstico del autismo, su prevalencia y cómo los criterios del DSM-5 afectan a la detección y tratamiento de este trastorno del neurodesarrollo. Explora el compromiso de Neuroex en mejorar los tratamientos teniendo en cuenta las variables sexo y género.
Prevalencia y diagnóstico del autismo
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que está presente en 78 millones de personas en todo el mundo (Lord y cols., 2022) siendo su prevalencia de 3 a 4 veces mayor en niños que en niñas y reduciéndose esta diferencia cuando está presente una discapacidad intelectual grave (Maenner y cols., 2016).
Heterogeneidad en los criterios diagnósticos
El diagnóstico se realiza cuando se cumplen los criterios extraídos del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su quinta edición revisada (DSM-5). Sin embargo, algunos autores señalan que la estructura interna del propio DSM-5 favorece “una considerable heterogeneidad e indecisión clínica” (Mottron y Gagnon, 2023) derivando en tasas altas de comorbilidades (Rodgaard et al., 2021a) que en definitiva complica la puesta en marcha de tratamientos eficaces (Mottron & Bzdok, 2022). Para facilitar el diagnóstico, Mottron y Gagnon (2023) propusieron nuevos criterios que trataremos en otro momento.
Diferencias de diagnóstico en el autismo con el género femenino
Como recoge La Comisión Lancet sobre el futuro de la asistencia y la investigación clínica en autismo (Lord y cols., 2022), las mujeres tienden a recibir el diagnóstico más tarde que los varones. Si comparamos los diagnósticos realizados en la infancia y en la adolescencia, se observa una proporción en la primera infancia de 4-1 a favor del sexo masculino con una mayor equiparación en la adolescencia 1,8-1 (Rutherford y cols., 2016). McFayden y cols. (2023) afirman recientemente que cuando se controla las variables sexo y género las estimaciones se acercan 1 – 1.
Consecuencias del retraso en el diagnóstico del autismo
Esto nos lleva a un problema grave, puesto que el retraso de un diagnóstico puede ocasionar que determinadas conductas sean interpretadas de forma incorrecta, generando una serie de dificultades desde el punto de vista personal, familiar y social.
Características diferenciales en la infancia y adolescencia
Concretamente, McFayden y cols., (2023) señalaron que las diferencias pueden existir desde la infancia temprana (figura 1), pero que la menor frecuencia e intensidad de las conductas repetitivas y de intereses restringidos, diferencias cualitativas en el juego, comunicación social y mayor capacidad para hacer amigos, puede derivar en que determinadas conductas pasen desapercibidas. En términos generales, “estas diferencias pueden describirse como un efecto protector femenino temprano seguido de una vulnerabilidad femenina más tardía” Estas dificultades menos visibles o incluso diferentes pueden dar lugar a una menor falta de reconocimiento de sus necesidades que puede conllevar a largo plazo a una mayor “pobreza mental, social y ocupacional” observándose un mayor riesgo de padecer enfermedades concurrentes, que puede deberse a una mayor presión social para conformarse o presentarse de una determinada manera, contribuyendo a una mayor probabilidad de ansiedad, depresión y suicidio.
Patrones de desarrollo en mujeres y varones autistas
En la parte izquierda de la figura observamos como desde la infancia los patrones de desarrollo sugieren que las mujeres autistas presentan menos características de autismo en la comunicación social y los comportamientos repetitivos e intereses restringidos a lo largo de la vida en comparación con los varones autistas, pero emergen con tasas más altas de enfermedades concurrentes que aumentan con la edad en comparación con los varones autistas. Por otro lado, si nos vamos a la parte de la derecha, observamos cómo los varones y mujeres neurotípicos difieren en sus habilidades sociales, donde las mujeres neurotípicas muestran puntos fuertes en relación con los varones neurotípicos. Sin embargo, el umbral para considerar los problemas de comunicación social son iguales para mujeres y varones, lo que requiere que las mujeres autistas se diferencien más de las mujeres neurotípicas (es decir, un cambio de 8,5 en la figura) de lo que los hombres autistas necesitan diferenciarse de los hombres neurotípicos (es decir, un cambio de 7 en la figura).
Compromiso de Neuroex
Desde Neuroex estamos comprometidos en mejorar la calidad de nuestros tratamientos, para ello, consideramos que un buen punto de partida es fundamental. Saber discriminar entre los diferentes trastornos del neurodesarrollo puede ser inicialmente complejo, puesto que es difícil determinar los déficits y alteraciones primarias. Sin embargo, somos conscientes de la necesidad de plantear una hipótesis coherente que nos permita una intervención precoz clara.
Foco en la variable sexo y género
Con este escrito hemos querido traer algo que consideramos sumamente importante: poner el foco de atención en la variable sexo y género dentro de los trastornos del neurodesarrollo, concretamente, en el autismo, debido a que la baja prevalencia observada, parece estar provocada por un sesgo hacia la variable masculina durante los estudios.
Bibliografía
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Rødgaard, E. M., Jensen, K., Miskowiak, K. W., & Mottron, L. (2021). Childhood diagnoses in individuals identified as autistics in adulthood. Molecular autism, 12(1), 73. https://doi.org/10.1186/s13229-021-00478-y
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Autor: Julio González Gil
