ICTUS
¿Qué tratamos?
Ofrecemos terapias individuales, personalizadas, centradas en la persona y su familia.

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) o ICTUS se producen cuando el flujo de sangre no llega al cerebro como debería hacerlo. Esto genera que el cerebro no reciba oxígeno y nutrientes, lo que puede generar un deterioro o, incluso, una muerte de las células cerebrales. De hecho, los ACV son una de las primeras causas de mortalidad e incapacidad en la edad adulta.
Localización: el cerebro tiene multitud de arterias y en función de la localización donde se produzca el ACV podrán observarse unas secuelas cognitivas y motoras específicas.
Duración: conforme mayor sea el tiempo desde que se inician los síntomas hasta que la persona es tratada, la probabilidad de muerte y de secuelas más incapacitantes aumenta. Entre los síntomas de alarma que debemos tener en cuenta están (Rodríguez-Yañez, 2013):
Debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo.
Dificultad de visión en uno o en ambos ojos.
Dificultades para hablar o comprender el lenguaje.
Dolor de cabeza más grave de lo habitual.
Vértigo o inestabilidad, especialmente cuando se asocian con otro de los síntomas anteriores. de un lado del cuerpo.
¿Qué pasa a corto plazo?
Inicialmente, la intervención es médica y tiene como objetivo eliminar o paliar el origen del problema mediante tratamiento farmacológico o quirúrgico. En función de la severidad, encontraremos diferentes síntomas que irán evolucionando con el paso del tiempo.
¿Qué pasa a largo plazo?
Hay que tener en cuenta 4 variables importantes:
Tipo de daño sufrido: severidad, localización, intervención médica, etc.
Persona: vida anterior al ICTUS, estilo de afrontamiento, aspectos emocionales, nivel socioeconómico y educativo, etc.
Contexto: familia, contexto social, trabajo, etc.
Rehabilitación: calidad de la intervención, adecuado asesoramiento, objetivos realistas, intensidad y duración de sesiones, tratamientos personalizados e individuales.